Preocupaciones Bajo Control: Cómo Pensar Mejor Y Vivir Con Más Tranquilidad
Las preocupaciones forman parte de la vida. Nuestro cerebro está diseñado para anticipar posibles amenazas y protegernos, ya sean reales o imaginadas. El problema no es preocuparse, sino cómo gestionamos esas preocupaciones cuando aparecen.
En muchos casos, la preocupación se convierte en sobrepensamiento, aumenta la ansiedad y afecta al bienestar emocional. Aprender a controlar las preocupaciones es clave para reducir el estrés y mejorar la salud mental.
Por Qué Nos Preocupamos En Exceso
Cuando surge una preocupación, solemos reaccionar de dos formas extremas:
- Darle vueltas una y otra vez buscando una solución perfecta.
- Ignorarla o distraernos para no sentir malestar.
Ambas estrategias son comprensibles. Queremos prevenir problemas y sentirnos preparados. Sin embargo, estos extremos suelen aumentar la ansiedad en lugar de reducirla.
Detrás de este patrón suelen existir creencias poco realistas como:
- “Si me preocupo lo suficiente, encontraré la solución.”
- “Si me preocupo, evitaré que ocurra.”
- “Si lo ignoro, desaparecerá.”
En la práctica, lo que ocurre es que:
- Magnificamos posibles problemas futuros.
- Exageramos consecuencias pasadas.
- Gastamos una gran cantidad de energía mental.
- Permanecemos en estado de alerta constante.
- Reducimos recursos para el trabajo, las relaciones y el autocuidado.
Además, cuando no encontramos solución tras mucho pensar, disminuye nuestra autoconfianza. Aparece la evitación y el miedo aumenta.
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