Poner límites a tu familia política
Si alguna vez has sentido la tentación de decirle a tu familia política una verdad incómoda, detente un momento y piénsalo dos veces. ¿Tu suegra impone su forma de hacer las cosas cuando está en tu casa? ¿Tu cuñada se mete constantemente en vuestro estilo de crianza? ¿Tu suegro fuma delante de tu hijo recién nacido? Obviamente sientes la necesidad de defender tus necesidades y de poner límites, pero eso que es justo, necesario e incluso beneficioso para todos, lo más probable es que te dé un resultado que no es el que esperas. A un hijo o a un hermano se le perdona casi todo. A una nuera, a un yerno o a una cuñada, no tanto.
El error de hablar por tu pareja
Es natural querer defender tu espacio, tus valores y, por supuesto, a tu pareja. Sin embargo, cuando se trata de poner límites o hacer críticas constructivas a la familia política, lo más inteligente es dejar que lo haga quien tiene el vínculo de sangre. No importa si tú tienes más razón que un santo, si eres tú quien dice la verdad incómoda, es probable que te conviertas en el enemigo.
Cuando un hijo confronta a sus padres o a sus hermanos, hay una base emocional de años que amortigua el golpe. Puede haber discusiones, malentendidos e incluso enfados, pero al final, el vínculo sigue ahí. En cambio, cuando la crítica viene de alguien que ha llegado "de fuera", se percibe como una intromisión, como una falta de respeto o, peor aún, como una amenaza.
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