La adolescencia al descubierto
De la rebeldía a la transformación.
La adolescencia es una etapa de transición fundamental: es el puente entre la infancia y la vida adulta. No se trata solo de cambios físicos, sino de un proceso profundo biológico, psicológico y social que prepara a los jóvenes para asumir responsabilidades, enfrentar retos y construir su identidad.
- Cambios biológicos: durante la adolescencia el cuerpo experimenta transformaciones importantes: desarrollo de caracteres sexuales secundarios (como barba, vello corporal o desarrollo de la cadera), aumento de hormonas que preparan al organismo para la fertilidad, aparición del acné y cambios en el interés sexual. Además, el cerebro se reorganiza, promoviendo la búsqueda de nuevas experiencias, la intensidad emocional y la creatividad.
- Cambios psicológicos: la adolescencia implica una montaña rusa emocional. Las emociones son más intensas y todo se vive de manera más profunda, especialmente las “primeras veces”. Por ejemplo, un adolescente puede sentirse muy herido por una crítica de un amigo porque es la primera vez que enfrenta ese tipo de conflicto social. Esto les permite aprender sobre límites, relaciones y valores. También desarrollan mayor capacidad de razonamiento y abstracción, cuestionan normas y buscan construir una identidad propia.
- Cambios conductuales: los adolescentes aumentan su reactividad emocional, tienden a asumir riesgos y buscar sensaciones nuevas, en un proceso de prueba y error. Combinan rasgos de la infancia y de la adultez de manera poco sincronizada: pueden actuar de manera madura en algunas situaciones y mostrar conductas infantiles en otras.
La adolescencia es una etapa de búsqueda y construcción de identidad mediante el ensayo y error, lo que puede generar problemas y malestar vividos con intensidad al ser experiencias nuevas. A diferencia de los adultos, que ya han aprendido de situaciones pasadas, los adolescentes necesitan equivocarse para aprender, y ese sufrimiento, aunque difícil, cumple una función adaptativa y de aprendizaje necesaria para su desarrollo emocional.
Retos más frecuentes durante la adolescencia:
- Integración en el grupo: algunos adolescentes pueden sentir que no encajan en un grupo (ya sea el de clase, de la extraescolar, etc.) y pueden sentirse excluidos. Entonces, deberán cuestionarse qué comparten con el grupo y si ese es el grupo con el que desean relacionarse.
- Presión estética y de género: los adolescentes construyen su imagen estética para reflejar su identidad de género y ser vistos como adultos. Algunos no siguen los modelos tradicionales de género y expresan su identidad de formas diversas. Los estereotipos de cuerpo “atractivo” generan insatisfacción y malestar. Esto aumenta el riesgo de Trastornos de la Conducta Alimentaria.
- Intereses románticos y sexuales: comienzan a experimentar con la sexualidad y las relaciones, con emociones intensas y primeras decepciones.
- Conflictos de valores y creencias: los adolescentes buscan aceptación y autonomía, lo que a veces los lleva a conductas riesgosas o contrarias a sus valores. Muchos no perciben completamente las consecuencias de sus actos y buscan sensaciones nuevas. También atraviesan un proceso de autodescubrimiento y redefinición personal. Su entorno influye, pero el trabajo de conocerse depende de ellos mismos.
- Cambio en la relación paterno-filial: durante la adolescencia, los hijos comienzan a ver a los padres como personas que cometen errores y con las que pueden discrepar, aunque siguen sintiendo vínculo y protección. Empiezan a opinar sobre las incongruencias de sus padres, dejando de verlos solo como modelos. A pesar de actitudes hostiles, siguen necesitando apoyo, cariño y validación de ellos.
Para padres:
- Acompañar no significa protegerlos de todo, sino validar sus emociones y darles espacio para aprender.
- Evita minimizar sus problemas; el malestar tiene una función adaptativa y de aprendizaje.
- Reconoce que su comportamiento no siempre será predecible: mezcla comportamientos infantiles y adultos.
Mantente presente, escucha y guía, pero sin sobreproteger ni imponer.
